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viernes, 17 de octubre de 2014

EXPOSICIÓN nº6. José Luis Sampedro y el fin del sistema

Todos debéis ver el siguiente vídeo; una entrevista al economista y escritor José Luis Sampedro y dar vuestra opinión reflexiva en Comentarios antes del viernes 24 de octubre.

domingo, 20 de octubre de 2013

Materiales para el Tema 2. Parte 1. Capitalismo

Para entender la Economía de mercado o libre empresa (capitalismo):

1) ¿Quién fue Adam Smith, cuáles son sus principales ideas y en qué momento histórico las estableció?

martes, 15 de octubre de 2013

EXPOSICIÓN 3. José Luis Sampedro y el fin del sistema

Todos debéis ver el siguiente vídeo; una entrevista al economista y escritor José Luis Sampedro y dar vuestra opinión reflexiva en Comentarios antes del viernes 11 de octubre.


Las/os dos alumnas/os seleccionadas/os deberán responder a las siguientes preguntas y exponer sus conclusiones en clase.

1. Con qué argumentos, José Luis Sampedro, justifica que "el sistema está agotado".

2. Analiza las fases por las que ha pasado el capitalismo a lo largo de la historia y que resume Sampedro.

3. Qué es el desarrollo sostenible, y qué considera Sampedro de la sostenibilidad económica en estos momentos.

4. ¿Quién podría modificar la situación y de qué manera?

5. ¿Bancos o ciudadanos, por qué unos reciben ayudas y los segundos mueren de hambre en el tercer mundo?

6. ¿Qué opináis sobre la afirmación de que ahora surgen primero los productos y más tarde se inventan las necesidades? ¿Qué quiere decir?

jueves, 28 de febrero de 2013

Resumen de apuntes. Parte 1. 2º trimestre


TEMA 4. Práctica pendiente 

Producción y productividad.

o      Producción: Número de unidades totales fabricadas.
o      Productividad: Producción en virtu d de los factores de producción empleados. Se suele medir en función del número de horas de trabajo empleadas para producir una determinada cantidad de bienes.

Beneficios, costes e ingresos de una empresa

Beneficios Totales = Ingresos Totales – Costes Totales
         Ingresos Totales = Unidades vendidas X Precio de mercado.
         Costes Totales = Costes Fijos + Costes Variables
Costes Fijos = No varían con las unidades productivas y permanecen estables durante un periodo de tiempo determinado.
Costes variables= Varían con la producción. Coste Variable Unitario X Unidades producidas.

Costes Medios= Costes totales / Unidades producidas.
Costes Marginales= El aumento del coste total por producir una unidad adicional


TEMA 5. El funcionamiento de los mercados

5.1. Mercado

¿Qué es un mercado?
Dinero como medio de pago.
Tipos de mercado: Bienes y servicios / factores de producción.

5.2. Demanda

Cantidad de un bien que están dispuestos a adquirir los demandantes a un precio determinado.

Factores que condicionan la demanda:

-       Precio del bien. Relación inversa salvo los Bienes Giffen.


-   Precio de los bienes relacionados. Relación inversa en caso de ser bienes complementarios (un aumento del precio de un bien complementario conlleva una reducción de la demanda del bien relacionado) y relación directa en caso de ser bienes sustitutivos (un aumento del bien sustitutivo conlleva un aumento de la demanda del bien relacionado).


-       Renta disponible. Según el tipo de bien que se trate:
o      En caso de bienes normales, un aumento de renta conlleva un aumento de la demanda del bien, aunque en una proporción igual o menor; desplazando la curva de demanda a la derecha.
o      En caso de bienes de lujo, un aumento de  renta conlleva un aumento de la demanda del bien en mayor proporción.
o      En caso de bienes inferiores, un aumento de renta conlleva un descenso en la demanda del bien.

-       Gustos o preferencias. Si aumentan los gustos, la curva de demanda se desplazará a la derecha.

Función de demanda: Qd= f (P, (pr1, pr2… prn), R, G)

Un último factor a tener en cuenta respecto a la Demanda, es la elasticidad precio, es decir, el grado de variación que sufre la cantidad demandada ante un cambio en el precio.



5.3. Oferta

Cantidad de un bien que están dispuestos a producir las empresas a cada precio.

Factores que influyen sobre la oferta:

El precio del bien en cuestión.

Cuanto mayor sea el precio que prevean cobrar por el producto, mayores incentivos tendrá una empresa para fabricarlo. Por lo que la relación es directa entre precio y cantidad ofertada. A mayor precio, mayor cantidad ofertada.

Se pueden construir tablas de oferta y curvas de oferta.


El precio de los factores de producción (costes del trabajo –salario-, del capital –tipo de interés-, de la tierra –alquileres-).

Si aumentan los costes de fabricación por subir el precio de los factores de producción, la oferta se desplaza a la izquierda ya que las empresas reducirán sus posibilidades de producción. Y al contrario.

Las expectativas empresariales, sobre posibles ventas futuras de un producto, también determinan la oferta. Si las expectativas son de mejora del sector y de aumneto de demanda, la oferta se desplazará a la derecha. Y al contrario.


Por tanto, la Oferta se determina en función del Precio del bien, de las Expectativas empresariales y del precio de los factores de producción.



5.4. Equilibrio de Demanda y Oferta


Si juntamos las deciciones de compradores y productores, obtenemos el punto de equilibrio que nos informa del precio de equilibrio y la cantidad de equilibrio.

Los puntos por encima y por debajo del de equilibrio pertenecerán a situaciones de exceso de oferta y exceso de demanda respectivamente.


El punto de equilibrio variará ante desplazamientos en las curvas de oferta y demanda.



TEXTO COMPLEMENTARIO "el mercado y la globalización de José Luis Sampedro":

EL MERCADO A PRIMERA VISTA


        Los mercados son lugares donde se concentran, por un lado, vendedores que ofrecen sus mercancías a cambio de dinero y, por otro, compradores que aportan su dinero para conseguir esas mercancías. Existe, por tanto, una oferta y una demanda. Lo que se paga es el precio.
        Como no sólo se intercambian mercancías, existen diversos tipos de mercados. Las Bolsas también son mercados donde se compran y venden acciones de sociedades y otros valores. Las plazas públicas de los pueblos, donde se contratan jornales para trabajar en el campo, también son mercados, como también lo son las ferias locales.

        Todas esas innumerables operaciones, al contado o a plazos en muy diversas formas, alimentan la complicada circulación económica de bienes y servicios en cada país, que integran el mercado nacional. Añadiendo a esa corriente los intercambios y los movimientos financieros con otros países tenemos abarcados los mercados internacionales, cuya totalidad configura el mercado mundial.

      En esa intensa actividad se escalonan mercados parciales y sucesivos por los que van pasando las mercancías en circuitos más o menos complicados. El agricultor, por ejemplo, vende al tratante o al almacenista y éstos al mayorista, que vende al minorista o al tendero. La cadena distribuidora puede tener muchas variantes hasta conducir al consumo final, pasando por sucesivos eslabones que son los intermediarios.

        Así funciona nuestra economía de mercado poniendo toda clase de productos al alcance de quienes los solicitan. Presta servicios indispensables, pues nadie produce para sí mismo cuanto necesita; cada cual se especializa en alguna actividad y vende su producto en el mercado obteniendo dinero para pagar, a su vez, la compra de los demás bienes producidos por otros. Así, las innumerables decisiones de personas y empresas diversas que se enfrentan producen en el mercado constantes variaciones en las existencias y precios, origen de excedentes o escaseces que, a su vez, modifican posteriores decisiones. Por consiguiente, los precios y cantidades no obedecen a una voluntad superior sino que resultan del juego de esas innumerables actuaciones individuales, siempre que, como veremos, cada una de éstas afecte a cantidades comparativamente pequeñas dentro del total, como ocurre en el llamado mercado de competencia perfecta.




Apuntes, parte 2º de la 2º evaluación

Para ver la primera parte, pulsar aquí.

5.5. TIPOS DE MERCADO
  1. Mercado de competencia perfecta. (Características).
  2. Monopolio. (Características y ejemplos).
  3. Oligopolio. (Características, ejemplos, dumping, cárteles...).
  4. Competencia monopolística (características y ejemplos).
  5. Monopsonio (Definición y ejemplos. Diferencias con otros tipos de mercado).

5.6 MERCADOS DE FACTORES

Mercados de factores de producción son: Trabajo, capital y Recursos naturales (Tierra).
a)     Mercado de Capital. (Características).
b)    Mercado de trabajo. (Características, gráfica).



El mercado de trabajo está intervenido, ya que el Estado regula las condiciones mediante el derecho laboral (Definición, derechos del trabajador).


 Medición del paro en España y distribución poblacional


Total
            Menores de 16
            Mayores de 16
                        Inactivos
                        Activos
                                    Ocupados
                                    Parados
Tasa de ocupación y Tasa de desempleo o paro. 

INE (EPA) y Paro registrado en el INEM. Diferencias entre ambos.


5.7. Fallos del mercado.

Inestabilidad de ciclos económicos.
Existencia de bienes públicos.
Externalidades.
Competencia imperfecta.
Distribución desigual de renta.




Texto Obligatorio. José Luis Sampedro "Mercado y globalización" (y2)


        Desgraciadamente, la perfección de ese mercado teórico nunca se cumple. En el mundo real nos enfrentamos siempre con un mercado imperfecto en mayor o menor grado. Es muy raro que el comprador pueda elegir sabiendo lo que hace porque no tiene información sobre todos los vendedores presentes y, además, no suele ser experto en conocer bien las complejidades de los productos modernos. En general, la elección se decide entre unos cuantos vendedores más accesibles, aceptando lo que afirman sobre las cualidades del producto o dejándose llevar por la presentación del artículo.
       
 No sólo se elige con esa fragmentaria y azarosa información, sino movidos casi siempre por eficaces técnicas publicitarias, diseñadas por expertos interesados únicamente en el beneficio logrado por la venta y no en las ventajas para el comprador, cuya libertad queda condicionada por tantos factores. Así, lejos de ser el rey en el mercado e imponer su voluntad, el consumidor ha de aceptar las condiciones impuestas e incluso muchas veces cede a hábiles persuasiones, que le convencen de sentir nuevas necesidades, pasando a demandar productos antes no usados que le han sido «revelados» por la publicidad o por la presión social.
       
Por su parte, tampoco los vendedores tienen información completa sobre la dispersa demanda ni sobre los planes de los compradores. Si a veces tienen éxito lanzando un producto y logran venderlo bien, en otras ocasiones no aciertan, o bien yerran instalándose en locales poco atractivos, o se anuncian desacertada mente o emprenden la fabricación de algo que no es bien recibido, con el consiguiente despilfarro de recursos productivos. Dicho de otro modo: prevalece una situación de información asimétrica, que no es igual para todos, y esa falta de transparencia del mercado entorpece seriamente la función orientadora de la inversión que, a manera de brújula, posee el mercado perfecto según la teoría.

Ante tales imperfecciones,la confianza en la mano invisible empieza por fuerza a evaporarse y se nos muestra más como una creencia providencialista —una fe de creyente— que como una realidad contrastada. Máxime cuando la vida diaria nos enfrenta con irregularidades en el mercado y, especialmente, con situaciones en las que algún participante —generalmente una empresa vendedora— logra acaparar una parte importante de la oferta, lo que le da el poder de imponer condiciones sobre el precio o las condiciones de contratación. En estos casos,bien frecuentes, de competencia imperfecta, la benéfica mano invisible aparece reemplazada por otra mano perfectamente visible que en alguna ocasión logra dominar con el poder absoluto del monopolio. Como veremos, bastaría esta grave imperfección del mercado real para justificar intervenciones externas correctoras en defensa del interés público, por motivos tanto económicos como éticos y sociales.

EL MERCADO NO ES LA LIBERTAD

Cuando, una vez más, alguien nos repita que «el mercado es la libertad» invitémosle a practicar un sencillo experimento mental, consistente en imaginar que entra en un mercado a comprar pero no lleva dinero: constatará en el acto que no podrá comprar nada, que sin dinero no hay allí libertad, que la libertad de elegir la da el dinero.
       
Reflexionemos algo más acerca de la libertad. En el mercado se enfrentan y compiten doblemente intereses opuestos. Los compradores quieren precios bajos, mientras que los vendedores los prefieren altos, pero, además, dentro de cada uno de esos grupos sus miembros rivalizan entre sí.

Obviamente los demandantes con más dinero podrán llevarse más fácilmente lo que deseen, privando, en su caso, a otros demandantes. También los vendedores más dotados podrán utilizar recursos publicitarios y otros medios para aumentar su clientela compradora a costa de sus rivales más débiles. Como puede suponerse, los más fuertes, tanto si son compradores como vendedores, pretenderán que en el mercado pueda operarse con la máxima libertad, para poder usar sin trabas sus capacidades competitivas, mientras que los más débiles desearán limitaciones a esos poderes, sobre todo cuando sean extremos, como en el caso monopolístico. Esta situación puede generalizarse siempre que haya enfrentamientos de oponentes desiguales. Y puesto que en el mercado el dinero es el que da la «libertad de elegir» resulta que en el mercado llamado «libre» los poderosos efectivamente eligen mientras que los débiles se resignan con lo inferior o con nada. Aquellos, claro está, no quieren tasas ni intervenciones correctoras; son los menos dotados —la gran mayoría, dada la distribución de la riqueza— los que desean controles de calidad, vigilancias contra abusos y demás posibles defensas.

En los países con sistemas económicos fuertemente planificados (como la Unión Soviética durante el régimen comunista) era frecuente la formación de largas colas de compradores en las tiendas para conseguir algunos productos. Ese hecho se presentaba en Occidente como un atraso molesto y fastidioso que no afecta a los consumidores de un sistema de mercado. Pero esa supuesta prueba de superioridad encierra una trampa, al no poner de manifiesto que en los países occidentales, de mercado sin racionamiento, también existen colas, sólo que resultan invisibles. Al igual que los mendigos, no perceptibles en las calles cuando lo prohíben las ordenanzas o se los llevan los guardias para ocultárselos a los visitantes ilustres, las colas invisibles las integran, sin formarse materialmente, los compradores atraídos por la oferta, pero que ni siquiera se acercan a la tienda porque no tienen dinero suficiente para adqumercado ni en el planificado hay existencias suficientes para abastecer de todo a todos. La diferencia esencial está en el modo del reparto. Como en el socialismo planificado la renta estaba repartida con más igualdad, resultaba forzoso el racionamiento con sus colas; en cambio, en un sistema de mercado la riqueza se reparte con mucha mayor desigualdad y origina «colas invisibles», porque sólo una minoría puede obtener los artículos deseados.

Por añadidura, la hipotética libertad de elegir está más condicionada aún en los casos ya aludidos de competencia monopolística, que llegan a su máximo rigor cuando sólo aparece un único vendedor. En tales casos, la opción del comprador carece de libertad: si desea la mercancía ha de someterse al precio y condiciones que se le impongan. Así ocurre con ciertos servicios públicos (transportes, comunicaciones, energía, etc.), con minerales localizados en uno o pocos lugares, con servicios personales que sólo pueden prestar especialistas y, entre otros casos, con grandes empresas que consiguen acaparar algún producto mediante maniobras mercantiles. En general, la publicidad y técnicas afines son medios de caracterizar de algún modo el producto propio como único y excepcional, lo que se procura sobre todo mediante las marcas registradas.

La técnica moderna, con actividades que exigen instalaciones industriales muy costosas y complicadas, junto con las ventajas económicas de la producción en gran escala, entre otras, fomentan y a veces imponen la creación de grandes empresas, contra las cuales es muy difícil lanzarse a competir. Con frecuencia las encontramos dominando los mercados dentro y fuera del país (empresas multinacionales o transnacionales) y aliándose con otras afines o complementarias o absorbiendo empresas rivales. Gracias a sus excepcionales medios técnicos y financieros dominantes consiguen créditos y concesiones públicas privilegiadas, influyendo en países cuyos gobiernos tienen menos poder que ellas mis mas y presionando incluso a las autoridades de las naciones más fuertes. En suma, los poderosos directivos y sus grandes empresas avanzan en la vida pateando triunfantes por encima de los pueblos




jueves, 17 de enero de 2013

Viernes para repensar los sistemas económicos

Pensemos los sistemas económicos, reflexionemos sobre sus virtudes y sus defectos, analicémoslos; dudemos de ellos.

Wiiliam Baumol, economista estadounidense, considera que el sistema neoliberal o de economía de libre mercado es el más idóneo para alcanzar un mayor grado de crecimiento económico e innovación.




Las críticas al sistema clásico de economía de mercado establecido por los autores clásicos como Adam Smith y David Ricardo, han llegado desde dentro y fuera del propio capitalismo. John Nash, matemático estadounidense, neoliberal, estableció, con su teoría de juegos, una contradicción a las teorías de Adam Smith, considerando que la mayor rentabilidad grupal se consigue con la cooperación entre los miembros y no la competencia pura entre ellos.





Dentro de los parámetros de la propia economía de mercado, pero defendiendo la intervención del Estado para mejorar el bienestar social y aumentar el crecimiento económico, surge J. M. Keynes. Sus políticas equilibraron la economía occidental tras la gran crisis del 29, y permitieron alcanzar los mayores estándares de crecimiento y consolidación de la clase media durante mediados y finales del Siglo XX. Hoy parecen prescritas por un discurso dominante neoliberal.

Algunos autores, como el premio Nobel, Paul Krugman, consideran que la única manera de recuperar los niveles de bienestar hasta ahora alcanzados y salir de la actual crisis, sería a través de políticas keynesianistas:


http://elpais.com/diario/2012/01/03/economia/1325545209_850215.html


La diferencia conceptual y teórica entre las ideas keynesianistas y las neoclásicas o neoliberales se observan con claridad en este rap:






Pero en qué consisten los mercados en un sistema económico; el primer capítulo del libro "el mercado y la globalización" de Jose Luis Sampedro nos lo explica en unos pocos párrafos":


EL MERCADO A PRIMERA VISTA


        Los mercados son lugares donde se concentran, por un lado, vendedores que ofrecen sus mercancías a cambio de dinero y, por otro, compradores que aportan su dinero para conseguir esas mercancías. Existe, por tanto, una oferta y una demanda. Lo que se paga es el precio.
        Como no sólo se intercambian mercancías, existen diversos tipos de mercados. Las Bolsas también son mercados donde se compran y venden acciones de sociedades y otros valores. Las plazas públicas de los pueblos, donde se contratan jornales para trabajar en el campo, también son mercados, como también lo son las ferias locales.

        Todas esas innumerables operaciones, al contado o a plazos en muy diversas formas, alimentan la complicada circulación económica de bienes y servicios en cada país, que integran el mercado nacional. Añadiendo a esa corriente los intercambios y los movimientos financieros con otros países tenemos abarcados los mercados internacionales, cuya totalidad configura el mercado mundial.

      En esa intensa actividad se escalonan mercados parciales y sucesivos por los que van pasando las mercancías en circuitos más o menos complicados. El agricultor, por ejemplo, vende al tratante o al almacenista y éstos al mayorista, que vende al minorista o al tendero. La cadena distribuidora puede tener muchas variantes hasta conducir al consumo final, pasando por sucesivos eslabones que son los intermediarios.

        Así funciona nuestra economía de mercado poniendo toda clase de productos al alcance de quienes los solicitan. Presta servicios indispensables, pues nadie produce para sí mismo cuanto necesita; cada cual se especializa en alguna actividad y vende su producto en el mercado obteniendo dinero para pagar, a su vez, la compra de los demás bienes producidos por otros. Así, las innumerables decisiones de personas y empresas diversas que se enfrentan producen en el mercado constantes variaciones en las existencias y precios, origen de excedentes o escaseces que, a su vez, modifican posteriores decisiones. Por consiguiente, los precios y cantidades no obedecen a una voluntad superior sino que resultan del juego de esas innumerables actuaciones individuales, siempre que, como veremos, cada una de éstas afecte a cantidades comparativamente pequeñas dentro del total, como ocurre en el llamado mercado de competencia perfecta.


Para finalizar un poema de Jorge Riechmann:

"En la era del capitalismo tardío,
nada más transgresor
que los mercados;

Nada más subversivo que la reproducción ampliada
del capital;

Nada más perturbador que la
 mercantilización de todo
lo divino y lo humano"


miércoles, 3 de octubre de 2012

EXPOSICIÓN Y ACTIVIDAD DE ANÁLISIS. Nº 3


Reflexionemos sobre el mercado de competencia perfecta y la mano invisible; ideas que proponían los autores clásicos y  han desarrollado los neoclásicos y neoliberales. Todos los alumnos deben leer el siguiente texto de Jose Luis Sampedro:

"Desgraciadamente, la perfección de ese mercado teórico nunca se cumple. En el mundo real nos enfrentamos siempre con un mercado imperfecto en mayor o menor grado. Es muy raro que el comprador pueda elegir sabiendo lo que hace porque no tiene información sobre todos los vendedores presentes y, además, no suele ser experto en conocer bien las complejidades de los productos modernos. En general, la elección se decide entre unos cuantos vendedores más accesibles, aceptando lo que afirman sobre las cualidades del producto o dejándose llevar por la presentación del artículo.
       
No sólo se elige con esa fragmentaria y azarosa información, sino movidos casi siempre por eficaces técnicas publicitarias, diseñadas por expertos interesados únicamente en el beneficio logrado por la venta y no en las ventajas para el comprador, cuya libertad queda condicionada por tantos factores. Así, lejos de ser el rey en el mercado e imponer su voluntad, el consumidor ha de aceptar las condiciones impuestas e incluso muchas veces cede a hábiles persuasiones, que le convencen de sentir nuevas necesidades, pasando a demandar productos antes no usados que le han sido «revelados» por la publicidad o por la presión social.


Por su parte, tampoco los vendedores tienen información completa sobre la dispersa demanda ni sobre los planes de los compradores. Si a veces tienen éxito lanzando un producto y logran venderlo bien, en otras ocasiones no aciertan, o bien yerran instalándose en locales poco atractivos, o se anuncian desacertada mente o emprenden la fabricación de algo que no es bien recibido, con el consiguiente despilfarro de recursos productivos. Dicho de otro modo: prevalece una situación de información asimétrica, que no es igual para todos, y esa falta de transparencia del mercado entorpece seriamente la función orientadora de la inversión que, a manera de brújula, posee el mercado perfecto según la teoría.

Ante tales imperfecciones,la confianza en la mano invisible empieza por fuerza a evaporarse y se nos muestra más como una creencia providencialista —una fe de creyente— que como una realidad contrastada. Máxime cuando la vida diaria nos enfrenta con irregularidades en el mercado y, especialmente, con situaciones en las que algún participante —generalmente una empresa vendedora— logra acaparar una parte importante de la oferta, lo que le da el poder de imponer condiciones sobre el precio o las condiciones de contratación. En estos casos,bien frecuentes, de competencia imperfecta, la benéfica mano invisible aparece reemplazada por otra mano perfectamente visible que en alguna ocasión logra dominar con el poder absoluto del monopolio. Como veremos, bastaría esta grave imperfección del mercado real para justificar intervenciones externas correctoras en defensa del interés público, por motivos tanto económicos como éticos y sociales.


Cuando, una vez más, alguien nos repita que «el mercado es la libertad» invitémosle a practicar un sencillo experimento mental, consistente en imaginar que entra en un mercado a comprar pero no lleva dinero: constatará en el acto que no podrá comprar nada, que sin dinero no hay allí libertad, que la libertad de elegir la da el dinero.
       
Reflexionemos algo más acerca de la libertad. En el mercado se enfrentan y compiten doblemente intereses opuestos. Los compradores quieren precios bajos, mientras que los vendedores los prefieren altos, pero, además, dentro de cada uno de esos grupos sus miembros rivalizan entre sí.


Obviamente los demandantes con más dinero podrán llevarse más fácilmente lo que deseen, privando, en su caso, a otros demandantes. También los vendedores más dotados podrán utilizar recursos publicitarios y otros medios para aumentar su clientela compradora a costa de sus rivales más débiles. Como puede suponerse, los más fuertes, tanto si son compradores como vendedores, pretenderán que en el mercado pueda operarse con la máxima libertad, para poder usar sin trabas sus capacidades competitivas, mientras que los más débiles desearán limitaciones a esos poderes, sobre todo cuando sean extremos, como en el caso monopolístico. Esta situación puede generalizarse siempre que haya enfrentamientos de oponentes desiguales. Y puesto que en el mercado el dinero es el que da la «libertad de elegir» resulta que en el mercado llamado «libre» los poderosos efectivamente eligen mientras que los débiles se resignan con lo inferior o con nada. Aquellos, claro está, no quieren tasas ni intervenciones correctoras; son los menos dotados —la gran mayoría, dada la distribución de la riqueza— los que desean controles de calidad, vigilancias contra abusos y demás posibles defensas

En los países con sistemas económicos fuertemente planificados (como la Unión Soviética durante el régimen comunista) era frecuente la formación de largas colas de compradores en las tiendas para conseguir algunos productos. Ese hecho se presentaba en Occidente como un atraso molesto y fastidioso que no afecta a los consumidores de un sistema de mercado. Pero esa supuesta prueba de superioridad encierra una trampa, al no poner de manifiesto que en los países occidentales, de mercado sin racionamiento, también existen colas, sólo que resultan invisibles. Al igual que los mendigos, no perceptibles en las calles cuando lo prohíben las ordenanzas o se los llevan los guardias para ocultárselos a los visitantes ilustres, las colas invisibles las integran, sin formarse materialmente, los compradores atraídos por la oferta, pero que ni siquiera se acercan a la tienda porque no tienen dinero suficiente para adqumercado ni en el planificado hay existencias suficientes para abastecer de todo a todos. La diferencia esencial está en el modo del reparto. Como en el socialismo planificado la renta estaba repartida con más igualdad, resultaba forzoso el racionamiento con sus colas; en cambio, en un sistema de mercado la riqueza se reparte con mucha mayor desigualdad y origina «colas invisibles», porque sólo una minoría puede obtener los artículos deseados".

Jose Luis Sampedro. "El mercado y la globalización"


Una vez leído, los alumnos encargados de hacer la exposición el miércoles 10 de octubre, Lucas y David Ll. deberán de contestar y exponer ante la clase las siguientes preguntas:

1. En qué consiste el sistema de economía de mercado y el mercado de competencia perfecta en el que se basa.
2. ¿Qué autores lo propusieron y cuándo?
3. ¿Qué opina  Jose Luis Sampedro sobre la perfección de los mercados?
4. ¿Qué opina Jose Luis Sampedro sobre la libertad en los mercados?
5. Viendo la realidad actual, qué aspectos teóricos de la Economía de mercado consideras que no se cumplen a día de hoy en España.
6. ¿Quién es Jose Luis Sampedro?

El resto de alumnos y antes del día 10 de octubre, fecha de la exposición, deberán introducir su opinión personal (teórica/reflexiva) en Comentarios.

Como complemento voluntario, en este vídeo, el propio Jose Luis Sampedro explica sus tesis sobre el desmoronamiento del sistema de economía de mercado: